Ser mujer : la libertad que no tiene fronteras
Estudiar literatura desde una nueva perspectiva abre fronteras. Consiste en transmitir, comunicar, llevando la vida al aula, sin dejar de ser quiene somos. Antes que maestra, mujer. Crear espacios de libertad donde todas las opiniones son válidas y bienvenidas. En definitiva, aploicar una mirada femenina al mundo. Lluïsa Cunillera, profesora de literatura en secundaria, le dio la oportunidad – y el regalo – al público de tratar la literatura escrita por mujeres.
Fue una inyección de vida. De placer, de emociones, que cuando can de mujer a mujer, tienen una intensidad diferente, especial, que implica una complicidad. El título proviene de Una habitación propia, de Virginia Woolf, en donde la autora reivindica a las escritoras explicitando que si Shakespeare hubiera tenido una hermana escritora con sus mismas cualidades no hubiera podido publicar y no habrían valorado su obra; que no hubiera podido existir en tanto que escritora.
Lluïsa Cunillera es profesora de literatura catalana en secundaria y una asignatura que imparte desde hace algunos años sobre literatura del siglo XX le dio la oportunidad – que tanto para sus alumnas como para las asistentes al acto, fue un auténtico regalo – de tratar en el aula la literatura escrita por mujeres. Pero desde una nueva perspectiva: la de transmitir, comunicar, llevando la vida al aula, sin dejar fuera la persona que somos y estableciendo puentes de palabras, de relaciones con las/os alumnas/os, dándoles la oportunidad de dar su visión de las obras que se trabajan en el aula y de relacionarlas con su propia experiencia vital. Trasladando la mirada femenina al aula.
Trata de la vivencia del hecho literario como fuente de conocimiento y de placer personal. Se construye un puente de libertad entre mujeres: la de las escritoras para crear su obra, más allá de las dificultades, y la de las lectoras para leer, interpretar y opinar al respecto.
Entre las “ hermanas de Shakespeare “ podemos encontrar a Carme Riera, Isabel de Villena, Maria Àngels Anglada, Christa Wolff, Colette, Aurora Bertrana, Clara Schumann, Mercè Rodoreda, Katherine Mansfield, Caterina Albert, Charlotte Perkins, Clementina Arderiu, Maria Mercè Marçal, Safo, Montserrat Roig, Maria Aurèlia Capmany, Carmen Martín Gaite, Christine de Pizan, . . .
Se restituye el valor que merecen – y tienen, cada vez más – estas escritoras: mujeres valientes y libres, que con su trabajo ya han demostrado que se puede ser mujer de muchas maneras diferentes. Que luchan a favor de las mujeres, y por lo tanto, con sus obras deconstruyen el patriarcado, como es el caso del monólogo La infanticida, de Caterina Albert, en donde la protagonista, Nela, vive con la amenaza constante de la hoz de su padre, que demuestra clarísimamente el peso del patriarcado, ya que el padre quiere matar a la hija si no hace el uso de su cuerpo que él quiere. Y la autora fue valiente y libre escribiendo este texto en 1898, hace ya más de cien años. Como decía Montserrat Roig, las escritoras de la generación de Caterina Albert, fueron más escritoras que nadie, pues consiguie ron escribir lo que quisieron, aunque tuvieran que usar el pseudónimo masculino para poder publicar y ser leídas. Y es que la manera femenina de ser es no tener fronteras.
Rosa Pelayo, Barcelona, 4 de junio de 2006.
dilluns, 9 de juny del 2008
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